
Evite que las lámparas infrarrojas se degraden o se rompan
El calentamiento por pulsos rápidos es un entorno extremadamente agresivo para una lámpara infrarroja. Piénselo: la lámpara se enciende y se apaga decenas de miles de veces. Cada vez que esto ocurre, el filamento se expande violentamente y luego se contrae.
Si la estructura de soporte no es lo suficientemente resistente, el filamento comienza a deformarse o a moverse. Y una vez que se mueve… la lámpara se rompe. Claro, eso no es algo que uno quiera que ocurra.
El problema de la fatiga térmica
La mayoría de las lámparas están diseñadas para mantenerse calientes. Pero el calentamiento por pulsos es diferente. Las fluctuaciones de temperatura son enormes. Esto provoca un efecto de “bombeo” en los cables de soporte, lo que hace que se estiren con el tiempo.
Para combatir esto, utilizamos cuarzo de alta pureza y aleaciones muy específicas para los elementos de soporte. El objetivo es simple: asegurarnos de que nada se deforme o se estire, incluso después de 50,000 ciclos.
El peligro es que, si esos elementos de soporte pierden su tensión, el filamento se desplaza. En cuanto toca la carcasa de cuarzo, la lámpara se rompe. Pasamos mucho tiempo calculando la tensión exacta necesaria para mantener el filamento en su lugar, sin dañar los sellos de vidrio.
Pruebas exhaustivas hasta que se rompe
No nos basamos en suposiciones. Sometemos estas lámparas a pruebas de fatiga estructural que imitan exactamente lo que ocurre en la línea de producción. Las ponemos a su máxima potencia y las sometemos a pulsos rápidos, para averiguar cuál es su punto de ruptura.
Es la única forma de saber con certeza cuándo el material realmente fallará.
Pero hay un problema: aunque aseguramos que las lámparas puedan soportar este tipo de estrés, también hay que tener cuidado con los controladores de potencia. Si estos no están diseñados para esa frecuencia de conmutación, se quemarán mucho antes que la lámpara.
Asegurar un montaje correcto
La lámpara es solo la mitad del problema; el soporte también es igualmente importante.
Si el tubo está demasiado suelto en su carcasa, vibrará cada vez que se active la lámpara. Eso añade un estrés mecánico adicional al estrés térmico, lo cual puede causar problemas graves.
Asegúrese de que los clips de montaje estén bien ajustados. Cuando el soporte es estable, el filamento dura más tiempo. Es un detalle pequeño, pero marca la diferencia entre una lámpara que funciona bien y otra que falla después de una semana.